Una de mis mejores amigas se ha ido al cielo. Ella sólo sabía tener "mejores amigas". Era su forma de querer y de tratar a la gente.
En estos último años no nos hemos visto con frecuencia. Ni siquiera hemos hablado mucho pero siempre hemos mantenido el contacto. Le conocí hace muchos años. Siempre destacó en varios aspectos, pero sobre todo en dos: especialmente atractiva y con una fe especialmente fuerte. No le faltaban razones para rezar: "Sr. quítame a los que no sean buenos para mi. Sólo quiero el que sea bueno para mi". Y así fue. Descartó, uno tras otro, a una larga lista de pretendientes hasta que conoció a su marido.
Desde hace años convivía con un cáncer de muy mal pronóstico que le fue haciendo cada vez más fuerte. La última vez que hablamos estaba serena y, lejos de quejarse, daba gracias por cada paso en sus breves mejorías. Sobre todo, daba gracias por su marido, quien- afirmaba - le trataba "como a una Reina". Parecía que le faltaran palabras para expresar lo bien cuidada que se sentía.
La semana pasada se fue al cielo. Siempre ha tenido un corazón muy grande. Creo que la enfermedad se lo agrandó aun más. Tenía claro que en cuanto María llegara al cielo intercedería por mi. Sabía que me iba a enterar. Quizás desaparecería ese pequeño dolor físico, se arreglaría aquel problemilla y todas aquellas pequeñas cosas que ella sabía entonces, o que ha conocido ahora. No me equivoqué. Me he dado cuenta.
Pienso ahora en el dolor (dolorcitos, más bien) y en las contrariedades y todo aquello quizás mejorable y le imagino en el cielo. Sé que ya ha visto el valor del sufrimiento que no le faltó. Que ahora es felizmente consciente que, aquel dolor tan fuerte que llegó a sufrir, cambió corazones en el otro lado del globo y disminuyó injusticias que no sabía ni que existían. Ahora sabe, mejor que nunca, que su dolor, las contrariedades y todo lo que rezó ha formado un tesoro inmenso ante Dios.
Ahora sé que ha intercedido por mi, pero no como yo esperaba. Me ha dado mucho más. Me ha ayudado a valorar que, aquello que me disgusta, no son sino las "las herramientas de mi pequeño tesoro". Gracias María y ....nos vemos en el cielo???!!





