jueves, 17 de mayo de 2007

LOCURAS DE AMOR I


Estudié Derecho en la UAM. Aprendí la importancia de llamar a las cosas por su nombre. El "tipo" en Derecho Penal: no es lo mismo el hurto que el robo. Han pasado bastantes años desde entonces y ahora llaman Derecho a cualquier cosa y dejan de llamarlo a los derechos de verdad. Vamos, que estudiar hoy en día los Derechos Fundamentales de la Constitución debe ser materia de una asignatura como "Paradojas jurídicas", "si te he visto, no me acuerdo" o "el comic jurídico".

El caso es que parece que hemos olvidado algo tan simple como concepto= definición. No se puede llamar a cada cosa lo que a uno le de la gana aunque le convenga. Se pueda o no, el caso es que lo hacemos y, personalmente, me fastidia bastante. Llamar caviar al "alpiste pintado de negro", como le llama mi hermana Leticia, es faltar a la verdad sin mayores consecuencias que te timen por una lata de vete tu a saber qué. Ahora, llamar "amor" a cualquier cosa creo que tiene consecuencias más graves.

Este tema me preocupa desde hace tiempo, por lo que, en el baúl de los deseos tengo guardado uno: escribir un libro que se titule "Locuras de Amor". Tengo la grandísima suerte de haber sido testigo de muchísimas historias de amor, de amor del bueno y me encantaría contarlas pero o no puedo, o no se hacerlo. Así que ahí queda mi deseo en baúl. Hoy, sin embargo, me he acordado de una que creo que puedo contar.

Soy la pequeña (sigo siendo pequeña) de catorce hermanos. Cuando nací estaban ya todos ahí por lo que siempre me pareció de lo más normal ser catorce. Luego fui al colegio y empezaron las preguntas de mis amigas, pero sobre todo, de los padres de mis amigas:

- ¿De la misma madre y del mismo padre?
- Sí, claro
- ¿Y te sabes los nombres de todos?
- Pues claro
- ¿Tu padre ganará mucho dinero?
- Motivación no le falta
- ¿Y os llevais bien todos?
- Sí, con carácter rotativo, pero sí. - Y de pequeña añadía y " y mi madre ni está gorda ni va en bata".

Al hacerme mayor las preguntas se volvían más impertinentes:

- ¿No tenían televisión?
- Un par, pero se quieren mucho
- ¿Serán del Opus, no?
- Tuvieron catorce hijos por que querían, podían y les daba la gana. (Vamos cogiendo tablas)
- ¿Y la planificación familiar?
- Mi madre es médico. La planificación familiar es estupenda, tenemos tres hermanos que cumplen los años el 18 de diciembre.

Han pasado cincuenta años desde que mis padres se casaron y no hemos salido tan mal... Los catorce tenemos carrera universitaria, mi padre se fue al cielo de avanzadilla y mi madre tiene más de cuarenta nietos. Tengo un hermano para cada profesión y si me enfado con uno, llamo al otro y si necesito algo, cuento con todos.

- ¡Catorce hermanos!. ¡TUS PADRES ESTÁN LOCOS!
- ¡COMPLETAMENTE LOCOS!
Las locuras de amor, de amor del bueno, las que cuentan con Dios, no dejan de ser locuras, pero siempre salen bien.

5 comentarios:

Jose María Corbí dijo...

Enhorabuena. Otro gran artículo. La verdad es que es una gozada leerte, aunque conocerte y vivirte es mucho mejor.

Miblog. Ángel dijo...

Termino de descubrir tu blog y es fantástico

Familia-pd dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Prima dijo...

Hola, Benita, soy tu prima, estoy en EEUU y ultimamente no he tenido buenos momentos, bueno, he tenido momentos de aprender, que no son malos del todo, pero tampoco gustosos, y tu blog me ha dado una sonrisa para esos momentos. Felicidades, escribes muy bien, y por favor, no dejes de hacerlo.

Anónimo dijo...

Ole y ole y ole... de alguien que conoce tu familia, a tus padres y a algunos de tus hermanos y certifica que habeis "salido muy bien", locos? generosos, desprendidos, fantasticos!!!! un gran ejemplo! lo mejor que se le puede dar a un niño es un hermano, qué maravilla tener 13!!!!