lunes, 28 de mayo de 2007

SACAR DEL ARMARIO, EL SÍNDROME DE LA VISA FÁCIL Y AMANCIO ORTEGA


Las mujeres, digan lo que digan, somos distintas a los hombres, generalmente no perdemos el Norte ni cambiamos el orden de prioridades por asuntos como el fútbol. Personalmente no conozco a ninguna mujer cuya afición al fútbol le lleve a tener tensiones internas sobre los domingos ej.:¿en familia o en el fútbol?. Nuestro talón de Aquiles es otro.

Sacar del armario técnicamente no es más que coger una prenda de dentro del armario y sacarla. Actividad cotidiana donde las haya, no requiere ninguna atención y mucho menos un post por lo que quiero referirme a este término en sentido más específico: sacar del armario prendas que entraron “clandestinamente”. Efectivamente, la adquisición clandestina de prendas de vestir y accesorios innecesarios, sin consultar a nadie, fuera de la previsiones familiares y que causan un cierto remordimiento es una actividad eminentemente femenina. ¡Qué le vamos a hacer!, ¡si fuéramos perfectas volaríamos!.

Realmente desconozco la causa, no soy socióloga ni psicóloga ni nada por el estilo pero puedo comprobar que "el síndrome de la Visa fácil" está extendido entre un amplio número de mujeres profesionales y no profesionales. Ir de compras en un día de estrés en el que matarías a tu jefe, te han dado un golpe en el coche o simplemente has perdido el autobús, relaja. Lo que ya no relaja tanto es, cuando el día de estrés ha terminado, la “prenda clandestina” ha entrado en el armario y una hace examen de conciencia: ¿lo necesitaba?,¿lo necesitaba de verdad?, ¿me cabe? ¿realmente volveré a tener la talla 38?, ¿alguna vez la he tenido?, ¿no es un poco macarra?...y sobre todo ¿y ahora cómo me lo pongo?, ¿cómo justifico semejante dispendio ante mi madre, mi marido o fulanita?, ¿CÓMO LO SACO DEL ARMARIO?. Aquí está el quitz de la cuestión.

Tácticas hay muchas. Está la directa: ponerse la prenda sin más. Se realiza con soltura, es la más recomendable e indica que un grado de tranquilidad de la conciencia bastante adecuado. Luego está la indirecta: - "¿y esa camisa?" –“ Ya la tenía”. Técnicamente verdad, practicamante un engaño. Y agotados los recursos a la táctica directa e indirecta, empiezan las menos recomendables pero aceptadas en el entorno femenino: es de mi hermana, me lo ha dejado fulanita, es de tanganita, a menganita le queda pequeño...Vamos, que el tema se empieza a complicar y hay que empezar a buscar soluciones y aquí es dónde aparece nuestro amigo Amancio, Amancio Ortega.

Es innegable que Amancio Ortega, fundador del Imperio Zara, es un genio de los negocios. Tampoco soy especialista en la materia pero su empresa es un éxito y debe basarse fundamentalmente en el conocimiento de sus clientes y, en concreto de las mujeres. Sabe que las mujeres, de vez en cuando, sucumbimos al síndrome de la Visa fácil comprando un montón de cosas innecesarias, que ni siquiera nos gustan (o sí) y que quizás nunca nos cabrán (snif) y ofrece todo un mes para arrepentirse y devolvernos el dinero. Sólo hay que guardar el ticket y llegar a tiempo y con un poco de suerte, la Visa ni se entera y nos ahorramos ese “sacar del armario”, agotadas las técnicas directas e indirectas. Gracias Amancio, la verdad es que estás en todo, la familia sí que importa.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo también soy víctima de este síndrome. Muchas veces me quedo cosas ridículas que luego regalo de modo discreto. Ultimamente, más previsora, meto la prenda en el armario con el tiket de compra clavado con un alfiler y sin quitarle las etiquetas. Así, cuando vuelvo a un estado de realismo sereno, devuelvo la mitad de lo que he comprado. Y, ¡qué alivio!

Aurorita

Anónimo dijo...

Lo mejor es lo del "sindrome de la visa fácil". Como se nota que estás casada con un tío estupendo que te deja que hagas lo que te da la gana y nunca te controla en mal plan, si tuvieras un marido como el mío no harías posts como este...colegui!

Anónimo dijo...

Bueno, lo del control, en mayor o menor medida lo sufrimos todas. Yo pago muchas cosas al contado, o mitad al contado, mitad con visa. Para que no me pillen. Es realmente patético!!

Prima dijo...

Buen post. Está genial.
Me incluyo en el grupo aunque luego analizo fríamente la compra y si me la quedo, la enseño a mi marido, aunque me cueste una riña.
Siempre queda el argumento de:" Mas caro te costaría pagarme un psicoanalista"