
Eran las ocho de la mañana de un sábado cualquiera. Tenía las maletas preparadas. Los niños listos. Los biberones en su punto. Los pañales también. Sería un viaje corto. Volaba sola Madrid- París con sus dos preciosas nietas en una misión "SEUR-10". Realizaría la entrega a los padres de las criaturas y se cogería un avión de vuelta. El "envío" comprendía dos niñas: Una de dos años y un bebé de meses. La emoción de ver a los nietos la tenía superada. Hace más de veinte años nació la primera. Se trataba de los nietos treinta y pico y cuarenta y uno. A la bebé incluso le había escrito una poesía. Esto era distinto. Escribir una poesía lo hace una abuela cualquiera.Ella no es una abuela cualquiera. Es el "no va más" de las abuelas. Setenta y tantos años y con cuarenta y un nietos es indiscutible. Pasan los años pero no su buena voluntad. Tiene una cabeza brillante. A veces es más brillante su buena voluntad que su cabeza. Ésta era una de esas veces.
Al equipaje de mano tradicional (que le doblaba su propio peso) añadía: un libro, hay que ser optimista, un sudoku, para mantener la cabeza ocupada, y un par de revistas, una de ellas de decoración para no aburrirse (la inocencia no se pierde siempre con los años). No se llevó el punto por que, por razones de seguridad, no lo puede subir a la cabina. El viaje trascurrió según lo previsto. El bebé se tomó el biberón, comió y decomió. Su hermana enredó, jugó, corrió por el avión y se hizo amiga de todos los pasajeros. Los niños llegaron "a puerto" sanos y salvos. La abuela sobrevivió a la expedición y regresó a salvo a Madrid al día siguiente. El viaje debió de ser asistido por un ángel de la guarda de apoyo en misión especial. No he estudiado que existan pero supongo que Dios debe de tener previsto estas situaciones en las que el exceso de buena voluntad anula el discernimiento. A la fecha de publicación de este post no sabemos si la abuela se encuentra totalmente recuperada.
Estas situaciones, si bien de manera más sutil, se producen de manera cotidiana muchas veces en el entorno de las madres profesionales que pelean cada día por compatibilizar trabajo y familia. Recurrir a los abuelos es natural. Abusar de esta situación es temerario.
El "abuelicidio culposo o parricidio imprudente" no está tipificado en Derecho y para evitar que lleguemos a esta situación es conveniente precisar los siguiente:
1.- El "abuelicidio" es culposo. No es necesaria la intención de "abuelizar". Basta con que se produzca la situación por "culpa o negligencia". Esto es, olvidarse de pensar en la salud y bienestar de los abuelos.
2.- El nacimiento de los hijos merma "de facto" el derecho al sueño de los padres. Si afecta al derecho al sueño de los abuelos es "de morrum".
3.-Educar es una obligación que corresponde a los padres. Es cansado, sacrificado y comprometido. Es necesario y gratificante pero no se puede delegar y, menos en los abuelos. Sobre todo si les quieres.
4.- Los abuelos conservan su obligación de padres educadores hasta que se mueren por lo que no deben maleducar a sus hijos. Una cosa es echar una mano y otra es quedarse manco.
5.- Estás en riesgo de cometer "abuelicidio" si: vives cerca de tu madre se aproximan las vacaciones escolares y tu madre es una santa.
6.- Pedir ayuda a los abuelos es natural pero no se puede contemplar como única alternativa: turnarse con una amiga, una sobrina simpática, vecina, guardería, baby-sitter, au-pairs...Hay que buscar la autonomía.
Éstos son sólo alguno de los matices del "abuelicidio". Seguro que a vosotros se os ocurren más y estamos encantados de conocerlas. Más vale prevenir que algún día y si Dios quiere, también seremos abuelos.
8 comentarios:
Que vivan los abuelos, y ´más todavía las abuelas!!
Tienes toda la razón, Benita, es un crimen abusar de los abuelos. Una cosa es un capote el día que hace falta, y la otra es convertir su casa y su vida en auténticas guarderías.
Si pueden estar al cuidado de niños es señal de que, gracias a Dios, todavía están en facuiltades de hacer mil cosas, por qué cortarles las alas? Dejémosles que, ahora que sus hijos han crecido y han conseguido cierta "libertad" familiar, vivan y disfruten.
Así también disfrutarán más de los nietos cuando los tengan "de visita".
De frívolo lo de carrefour nada, como bien dices los bañadores son ideales, y los precios más! Os recomiendo también como complemento a ese bañador unas zapatillas de plástico que están en varios colores monísimas para ir a la playa o la piscina (no tipo sandalia, son cerradas, con agujeritos). Comodísimas!
Lo mejor, antes de 24 horas tenía que estar de vuelta en Madrid para la primera comunión de otro nieto.
Brillante, esto se lo paso a mi madre y a mis hermanas, jajaja
Hoy me he ayudado del título de tu blog
¡Genial!
No sé como he borrado mi post. El caso que relatas es un caso auténtico de tentativa de "abuelicidio". La historia me la sé. Todo el viaje fue muy bien pero.... Llevaba la famosa "maxicosi", unos 5 kilos, más otros tantos del bebé. Llegada a París, no le dan el carrito de la maxicosi, unos tres kilómetros con el bebé en su maxisilla a cuestas, por pasillos y escaleras mecánicas interminables. La otra niña, que sabe correr que no andar, salió corriendo por el aeropuerto, perdió un zapato. Dilema: ¿dejo la maxicosi y corro detrás de Inés y me roban a la bebé? o ¿me quedo con la bebé y pierdo a Inés? estrés y más estrés. Encontró a Inés sin zapato, corriendo con maxicosi encima. ¿dónde estaba el zapato?. Al final, llegaron todas las niñas con sus zapatos. ¿Milagro? sí, ¿Abuelicidio? casi. Una temeridad.
lo de "decomer" ja ja, demasiado divertido!
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